No al Cambio Climático! Sí al Cambio del Sistema!

Sus melodías fluían con intensidad a través de la llovizna sobre la agitada plaza. Improvisando en shipibo, su lengua nativa, Wuicler Lopez cantaba por la protección de su pueblo, su cultura y el bosque. Su pasión y potencia electrificó a la pequeña multitud, llamando la atención de los presentes y animándolos a participar en la marcha.
“Unidos por un planeta limpio” sonaba la consigna, mientras que jóvenes ucayalinos y activistas internacionales, ancianos, indígenas de las comunidades, representantes de ONGs y estudiantes tomaban las calles esté último sábado, caminando por la Plaza de Armas de Pucallpa, la capital de la región Ucayali. Se reunieron en solidaridad con cientos de miles alrededor del mundo para demandar un cambio colectivo de consciencia y

soluciones viables frente al cambio climático.
“La Tierra está enferma y necesitamos cuidarla”, dijo Miguel Romero Carrillo, sub-gerente de desarrollo económico de la Municipalidad Coronel Portillo. “Aquí en Ucayali, mucho de esto gira en torno a la deforestación y la tala ilegal”. Especialmente presente en las mentes de los ucayalinos estaba el reciente asesinato, el 1º de setiembre, de cuatro líderes ashaninkas; presuntamente por madereros ilegales, lo que ha motivado titulares internacionales.

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Ellos eran Edwin Chota y sus compañeros de lucha por los derechos de su pueblo, oponiéndose a la tala ilegal en su territorio y persiguiendo el título legal de la tierra de sus ancestros, buscando obtener justicia. Estos líderes habían estado recibiendo amenazas de muerte por más de una década, enla cual, a pesar de haberlo reportado a las autoridades regionales, nunca fueron escuchados.
Edwin Chota

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Las trágicas muertes de de estos bravos hombres se suman a laya substancial lista de aquellos que han sido asesinados por poner valiente mente su amor por el bosque por sobre su miedo a morir. De acuerdo a un reciente reporte de Global Witness (Testigos Globales), cerca de 1000 activistas alrededor del mundo han perdido sus vidas desde 2002 por tomar posición por la justicia ambiental y social. “No sólo es Edwin”, dijo Lopez en el megáfono. “Él sólo es el último de una larga cola de gente que han resistido a las operaciones de tala ilegal y pagado el precio. Muchos han muerto y casi todos los crímenes han quedado impunes hasta hoy. Queremos justicia para todos ellos y para la Tierra”.

En medio de las discusiones, demandas, cantos y transeúntes que se unieron, se incluyó Mariano, un entusiasta vendedor de paraguas quien no dudó en decir sus ideas. “¿Por qué mentir?” exclamó con un puño en el aire. “Es la mafia la que mató a Edwin Chota, la mafia de la tala ilegal. ¡Pero ambas, la tala legal y la ilegal están destruyendo los pulmones del planeta!” Carrillo hizo eco al sentimiento. “Hay, definitivamente, una mafia maderera y necesita ser detenida. Las autoridades y los gobiernos ragional y nacional necesitan diseñar y reforzar un plan para preservar el medio ambiente”.
Se especula mucho sobre cómo terminará todo realmente, uno de los primeros estudiantes en alzar su voz por el megáfono gritó. “¡No al cambio climático! ¡Sí al cambio del sistema!” Encontrándose con las vivas ovaciones de todos. Aquí en Pucallpa, un estimado del 80% de toda la madera que pasa por los aserraderos a orillas del río Ucayali es cortado ilegalmente, y esta ciudad ha estado en las portadas del New York Times el último verano por la rampante corrupción de esta prospera industria.
Forest bowlMuchos están empezando a preguntarse cómo los ciudadanos del mundo pueden actuar por sí mismos como los co-creadores de un futuro resiliente. Una señal en particular resonaba en la marcha con el llamado por acción desde las bases. “El mundo puede ser salvado si cada persona hace su parte”. Aquí en la Amazonía, en medio de una deforestación devoradora, nosotros vemos semillas de esperanza brotando en la forma de permacultura y cooperativas de agricultura ecológica las cuales se están uniendo para reforestar tierras degradadas y resistir la invasión de industrias destructivas como las forestales, petróleo y gas, palma aceitera – cambiando proactivamente la tendencia, hacia la regeneración.
En el 23 de Septiembre , en la Declaración de Nueva York sobre Bosques dada en la ONU, 130 firmantes -incluyendo países, corporaciones, federaciones indígenas y ONGs- se comprometieron en detener la destrucción de los bosques naturales para 2030. El gobierno peruano, así como cinco regiones amazónicas (incluyendo Ucayali), estuvieron entre los que se comprometieron hacerlo realidad. Depende de todos los ciudadanos del mundo que ellos cumplan esta promesa.

Lily Hollister, Saturday, 27 September 2014

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