¿Hasta dónde hemos llegado y hacia dónde vamos con la Permacultura de los Shipibo?

Este es un post escrito a varios manos por los líderes shipibo Marcos Urquia, Roberto Muñoz y Fernando Cauper. Estás son las voces de los shipibo con y para los cuales trabajamos.

Autor: Marcos Urquia

En 1996 llegó la “permacultura moderna” a la comunidad San Francisco con algunos maestros occidentales que nos acompañaron hasta 1999. Luego, por diversos motivos en los que no sería justo ahondar por este medio, el proyecto fue decayendo hasta extinguirse. En 2012 Alianza Arkana a través del Programa Bena Nii (Bosque Nuevo) retoma la permacultura con algunas de las personas entrenadas y recogiendo las lecciones aprendidas.

seed courseLas bases para retomar la permacultura las sentó el Proyecto SEED en 2013, una iniciativa para regenerar los paisajes, mejorar los medios de vida y preservar la cultura. Empezó con un curso intensivo de diseño permacultural para después poner en práctica lo aprendido en la comunidades. Se sucedieron después otros proyectos que permitieron continuar con el Programa.

En todo este proceso, cuando se escribían los proyectos siempre nos han venido consultando, es la primera vez que nos hemos sentido escuchados por una institución de desarrollo. Por ejemplo, advertimos que no hay que reforestar en zonas de incendios, varios proyectos lo habían hecho antes y ahora esos arbolitos están muertos. Entonces nos plantearon las fajas cortafuegos vivas.


Algunas propuestas nos parecían cosas de gringos locos, pero les dimos el beneficio de la duda, al menos eran ideas nuevas.
Por ejemplo, las zanjas de infiltración, que nos cuestan un regular esfuerzo. Pero, ya en la primera lluvia pudimos comprobar que el suelo permanece húmedo por más tiempo. En Santa Clara sembramos yucas entre las zanjas a la vez que nuestro vecino, bajo las mismas condiciones de suelo; ahora, las nuestras en promedio miden 1,8 m y las del vecino 1,2 m.

Ahora, después de más de 02 años de trabajo en las comunidades. Nuevo Egipto, San Francisco y Santa Clara, sentimos que se han fortalecido las bases teóricas y prácticas del redescubrimiento de la permacultura como una antigua y nueva ciencia. Decimos redescubrir porque al revisar las éticas de la permacultura (cuidar la tierra, la gente y compartir con equidad), nos damos cuenta que los shipibo siempre fuimos permacultores, aunque el nombre sea nuevo; tradicionalmente siempre nos hemos preocupado en cuidar a la gente, a nuestros bosques, lagos y ríos, y por supuesto siempre hemos compartido generosamente lo que tenemos con nuestros vecinos. Respecto a los principios de permacultura, reconocemos que ellos recogen el sentido común de nuestros abuelos, a los que quizá hemos dejado de escuchar como es debido. Parece que la permacultura hubiera escuchado a todos los ancianos indígenas del mundo y resumido todo en el papel.

Otro gran avance es el autogobierno de la iniciativa, al que hemos llegado a través de un liderazgo progresivo en la planificación. En esos espacios surgió la idea de formar una organización propia. Entonces en junio de 2014 fundamos la Red Indígena de Permacultores de la Amazonía – RIPA, con más de 15 miembros, todos indígenas, y con la misión de refundar una permacultura indígena como medio de desarrollo acorde a nuestra cultura y ambiente.

 

Bena Nii teamAhora tenemos diseños permaculturales instalados en 03 centros demostrativos, los que suman casi 10 ha, con todos con sus componentes y asociaciones evolucionando: 02 piscigranjas, cortafuegos estratégicamente instalados, viveros, zanjas de infiltración, callejones de guaba, cultivos anuales, frutales, bosques productivos, etc.; además de 09 chacras familiares en proceso de adaptación a la permacultura. Los que en el mediano y largo plazo nos brindarán beneficios crecientes, e incluso la posibilidad de acceder a mercados locales, nacionales e internacionales. Además el interés de otros miembros de la comunidad está despertando, y esperamos que más comuneros se nos unan.

Reflexionando en que recién en el mediano y largo plazo los sistemas producirán lo suficiente; y sabiendo que existen necesidades diarias insatisfechas, tal es así, que las preguntas con la que se vive en las comunidades son: ¿qué vamos a comer mañana?, ¿con qué dinero voy a mandar a mis hijos al colegio o al médico, y comprar ropa? En la siguiente etapa, con las herramientas que nos da la permacultura, nos concentraremos principalmente en algunos productos con mercado local seguro, que nos permitan responder esas preguntas.

 

Ya que ahora tenemos sistemas establecidas y productivas con condiciones favorables para avanzar, hay la posibilidad de establecer galpones de pollos y piscigranjas, por ejemplo, quepodrían asegurar los necesidades laborales de cado sitio y promover la autosuficiencia reduciendo, a la vez, la necesidad de asegurar fondos externos para mantener los proyectos en marcha. Por ejemplo, cada centro demostrativo sólo necesita producir 15 “gallinas de chacra” (en libertad) por semana para cubrir las necesidades económicas de 01 técnico y 02 trabajadores-aprendices. También hay varios cultivos con mercado seguro en las ciudades cercanas como: la cocona, el ají dulce, el pepino, raíces medicinales, etc. En el corto plazo y permanentemente necesitamos una buena producción para el mercado local. No quisiéramos caer en el ciclo enajenante de vender nuestra mano de obra lejos de nuestras comunidades, lo que es una práctica habitual que nos aleja de nuestras familias y costumbres.

Finalmente queremos agradecer a Alianza Arkana y las instituciones que nos hicieron posible llegar a donde estamos: USAID, Biolabs, National Geographic, International Analogue Forestry Network, y LUSH Cosmetics.

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Marcos Urquia , Wednesday, 20 May 2015

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