Un Desayuno Sano a la Semana

Todavía recuerdo mi primer día en la escuela primaria de la comunidad de Bena Jema. Fue un día lunes cuando me fui con mi compañera Anna, que ya había llevado un mes acá.

blog1La escuelita en Bena Jema

Yo estaba increíblemente nerviosa y al mismo tiempo, muy feliz y emocionada. Tenía miles de preguntas en mi mente ¿Cómo será el trabajo? ¿Cómo me llevaré con los niños? ¿Cuáles serán mis tareas?

Justo cuando llegamos y nos bajamos del mototaxi vinieron unos veinte niños corriendo hacia nosotras. “¡Hooolaaa profesora!” gritaron en coro. A Anna, a la que ya conocían, la saludaron con abrazos y besitos.

“¿Quién es la nueva?, ¿Quién es ella?” preguntaron con mucha curiosidad. “¿Cómo te llamas? ¿Y de dónde vienes?”, los niños querían saber un montón de cosas. Todos estaban muy interesados por la llegada de una nueva persona a la escuela y al mismo tiempo, parecían un poquito tímidos. Pero eso pasó muy rápido, y después de apenas una semana yo también fui saludada con mucha alegría, con miles de abrazos y besos.

Ahora ya llevo 10 meses en Pucallpa y sigo trabajando en la pequeña Primaria en Bena Jema. Me acostumbré a la vida cotidiana de la escuela; ya conozco bien a los profesores y a los niños.

blog2Con unos de los niños del tercer y cuarto grado en el tiempo del recreo

Durante los primeros dos meses me costó mucho acostumbrarme. El trabajo en la escuela no siempre era fácil, sobre todo porque tuve que confrontar bastantes cosas nuevas en un mundo completamente distinto al mío. Por otro lado tengo que decir que aprendí mucho. Siempre había pensado en hacer algo en la escuela que me pudiera dar la sensación de proporcionar algo útil a los niños, tanto en los aspectos de aprendizaje como los de diversión. Finalmente tuve unas ideas que podría realizar.

Uno de los problemas más grandes que noté fue la falta de una alimentación buena y equilibrada para los niños.

A veces los niños ni toman desayuno ni comen en el recreo. En una de las paredes está pegada una lista con los nombres de las mamás de los niños que supuestamente deberían venir los diferentes días para preparar comida en la escuela. Desgraciadamente este sistema no funciona muy bien. Muchas veces las mamas no vienen porque no se dan cuenta que les toca a ellas o porque tienen otras cosas que hacer. Si vienen, mayormente preparan leche, y otras veces tallarines, o arroz con atún. Sin embargo, ni una vez he visto que les dieran verduras o frutas a los niños. A veces la comida tampoco alcanza para todos. Eso se atribuye principalmente a la falta de dinero.

blog3Los niños esperando en la cola para la comida que prepararon las mamás

Si bien la escuela recibe unos alimentos del gobierno regional, estos no alcanzan. El estado financia sobre todo los alimentos básicos, como leche, avena, arroz o fideos. Estas son también las cosas que la mayoría de los niños come en casa. Un plato típico shipibo sería arroz, con plátano y huevo. Dependiendo de la familia, también se consume mucho pollo o pescado, y de vez en cuando también unas frutas, pero casi nunca verduras.

Por estas razones los niños tampoco están muy acostumbrados a comer otras cosas. A muchos de mis alumnos no les gustan las verduras. A veces ni conocen “cosas” como zanahoria o betarraga.

Es así como la falta de vitaminas de los niños puede ser muy grave, aunque la selva del Perú es una parte en la que hay una gran variedad de frutas y verduras.

Así es como tuve la idea de hacer un proyecto de nutrición que contenga tanto clases teóricas de alimentación, así como una parte práctica, implementada mediante la preparación de un desayuno sano una a dos veces a la semana.

blog4blog5          En el mes de diciembre cocinamos una vez con los niños para ver si funcionaba. Este día comimos papas con huevo, betarraga y zanahoria

Después de las vacaciones escolares de este año Anna y yo hablamos con los profesores para escuchar su opinión, y uno de los tres profesores estaba especialmente interesado en la temática de buena alimentación.

En la escuela hay tres salones de las cuales cada una tiene 30 a 50 alumnos. Una a dos veces por semana preparamos un desayuno con los niños, intercambiando los salones.

Normalmente sacábamos tres a cuatro alumnos para que nos ayuden a cocinar. Claro que no queríamos que los alumnos pierdan una parte importante de su clase, por eso los profesores regularmente sacaban a los que estaban más atentos. A veces también yo elegía yo a los que podían recordar mejor las cosas que hice en la última clase.

En la mayoría de los casos el desayuno nunca fue algo muy complicado. Generalmente hacíamos ensalada de frutas o verduras, o cocinábamos papas y de vez en cuando arroz con verduras.

La meta principal es darles a los niños una mejor idea de lo que es una alimentación sana.

blog6Leydi, Celia y Fran (segundo grado)

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La intención además, fue incrementar la capacidad de concentración de los niños, ya que me había dado cuenta que muchas veces esta estaba muy baja. Una de las razones parecía ser el hambre que sentían los niños, especialmente aquellos que no habían comido después del recreo.

Estoy muy segura de que los niños han aprendido muchas cosas. Ya quieren hacer todo sin mi ayuda y siempre dicen: “¡Ya sé profesora, ya me enseñaste eso!”

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blog10Estéfani y Mateo (sexto grado)

Todavía hay que mejorar muchas cosas, como por ejemplo la intensificación de las clases teoréticas de alimentación. Así sería más claro el entendimiento del proyecto tanto para los niños como para los profesores. Además los niños muchas veces no pueden entender porque siempre comemos frutas y verduras. Aún tengo que explicar eso mejor.

blog11blog12     “La pirámide de alimentación” – durante mi clase

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Otro aspecto sería la integración de las mamás. En este contexto había pensado que podría ser muy útil preparar la comida junto con ellas para tener un “desayuno más completo” dentro de lo que es una nutrición equilibrada.

Como yo ya me tengo ir pronto, no voy a poder realizar estas cosas, sin embargo espero que la próxima voluntaria, que viene en el mes de agosto, aproveche la oportunidad de utilizar los fondos y los cimientos del trabajo realizado y continúe con este proyecto.

 

 

 

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